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La trampa de la época
La época nos obliga a tomar partido, a opinar, a volver todo espectáculo o doctrina. Pero quizás la salida no esté en disputar ese juego, sino en sostener una práctica sin convertirla en bandera.
La época nos obliga a tomar partido, a opinar, a volver todo espectáculo o doctrina. Pero quizás la salida no esté en disputar ese juego, sino en sostener una práctica sin convertirla en bandera.